martes, 8 de septiembre de 2015

HUARAZ

Antes de llegar a Huaraz, hicimos una breve incursión en Trujillo, ya que no existía conexión directa desde Tarapoto, vía carretera.

La ciudad de Trujillo, tiene un aire muy hispano, con las casonas del centro tipo Andaluz-Extremeño de grandes barrotes, nos pareció una localidad limpia y organizada. Y su plaza de armas tiene un encanto singular, con las casonas pintadas de colores ocres y azulones.

Por la mañana acudimos a visitar las famosas Huacas del Sol y la Luna, una de las estructuras precolombinas mas grandes de Perú en forma de piramides, y donde se enterraban viejos templos, bajo los nuevos, permitiendo una mejor conservacion de estos. Todo ello rodeado de un paisaje gris arenoso, semidesertico, que por momentos se asemejaba al decorado de Encuentros en la Tercera Fase.

Allí nos familiarizamos con nuestro primer Terrapuerto, que es como llaman al concepto moderno de juntar todas las compañías de autobuses en una estación de autobuses, en vez de que estén todas dispersas a lo largo de la ciudad.

Viajamos por la noche en autobús, llegando por la madrugada a Huaraz y tras instalarnos, descansar un poco y ducharnos, nos fuimos a informar de las distintas rutas de treking, en el parque nacional de Huascaran. Encontrando una buena oferta para  hacer la ruta mas famosa de un día en el Laguna 69. 

Al día siguiente madrugamos, esperando la recogida en furgoneta de la compañía y tras un pequeño susto con la puerta, ya que pensábamos que nos habíamos quedado encerrados en el hostal, por no avisar de que partíamos temprano, logramos subirnos a nuestro vehículo y partir hacia nuestro destino.

Una vez llegamos, nos esperaba una caminata ascendente de tres horas, donde sufrimos en nuestras carnes los efectos de la altura y la presión, acelerandose el pulso y con movimientos lentos y descoordinados, dando como resultado una estúpida estampa de montañeros zombies, o un paso de Semana Santa subiendo hacia una cumbre cada vez mas empinada. Y desde luego que todo esfuerzo valió sobradamente la pena, disfrutando de   una estampa única, donde un lago de color azul-turquesa bañaba el pico de la montaña con nieves perpetuas, con un silencio que permitía, por momentos, escuchar los pequeños desprendimientos de nieve, y la inmensidad de un paisaje maravilloso.

Esta caminata, nos animó a realizar otra al día siguiente, por nuestra cuenta, a Laguna Llaca, accediendo a las faldas de la montaña, mediante una combi, iniciando nuestra empinada ruta desde la villa de Marian. Sin embargo, un pequeño despiste nos incremento nuestros esfuerzos en casi hora y media de caminata, terminando por pasarnos factura en los siguientes días. En la llegada a la laguna, cambio el tiempo por lo que decidimos regresar lo antes posible, ya que debíamos recoger nuestro equipaje y prepararnos para nuestro viaje en autobús a Paracas.

Una vez en Huaraz y tras dejar el equipaje en la estación de la compañía, nos fuimos a dar una vuelta por uno de los sitios que mas nos gustan en todas las localidades de Perú, el mercado, disfrutando de sus frutas y otras delicias, así como otras curiosidades de este pequeño microcosmos.
Al llegar a la Plaza de Armas, disfrutamos de una de esas inesperadas fiestas que se producen por acá, donde se celebra todo con lo inimaginable, en este caso era el aniversario de un colegio. Realizando un desfile colorista, con toda suerte de artilugios y manualidades creados por los alumnos y acompañados de miles de fuegos artificiales y cohetes tirados a la ligera y sin mucha seguridad.




lunes, 7 de septiembre de 2015


IQUITOS y Selva Amazonica (reserva Pacaya Samiria)

Llegamos a la ciudad una mañana de lunes, ya que da la casualidad que siempre viajamos en fin de semana, y tras acomodarnos en nuestro hostel, una pequeña ducha y comunicarnos con la familia para decir que estábamos vivos y que el viaje fue bien después de 10 días sin dar noticias, salimos a dar una pequeña vuelta de reconocimiento.

Iquitos es la ciudad mas grande de la región de Loreto (selva amazónica), y tiene algunos edificios singulares unidos a la historia del caucho, ademas de plaza de las armas, donde se puede encontrar la casa de Eiffel, que actualmente es un comercio y no tiene especial atracción.

Nuestros pasos nos llevaron al famoso mercado de Belén, formado por diversos puestos, situados a lo largo de varias manzanas en lo alto del barrio de Belen. Alli adquirimos el famoso remedio del Chuchuasi, para ayudar a solucionar los primeros problemas intestinales. El remedio nos lo dieron en la calle de paquito, donde también pudimos observar como despiezaban una boa, para consumo; y unas calles mas adentro, cabezas de caimanes, patas y cuerpo trozeado, huevos de tortuga y monos.

Tristemente, se mantiene el consumo de unos animales que debían de estar protegidos, y concienciar a la ciudadanía de que estas prácticas terminarían por eliminarlos. También nos han comentado que los viajes organizados en la jungla, los ofrecen como actividades exóticas, junto con la pesca de pirañas.

Habíamos oído hablar de la posibilidad de visitar la parte baja del barrio de Belen, que tiene zonas inundadas y llaman la pequeña Venecia. Pero desechamos tal idea, por parecernos una clase de turismo de miseria humana

Al día siguiente fuimos al Mariposario Pilpintuwasi de la Gringa, el cual nos encanto. Y donde nos mostraron algunas pocas de las cientos de mariposas que habitan en la Amazonia, procurando conservar y concienciar a la población sobre su belleza y el respeto a las orugas y capullos. Además vimos otros animales que recogen en coordinación con la policia ecológica, que han sido abandonados, maltratados o utilizados con fines lucrativo, como son distintas especies de monos, cactuas, loros, un tucán, osos perezosos, tigrillos, puma, tapir.... Osea que lejos de cualquier sensación de visita zoológica y muy bien explicado por una chica  loca por la fauna.

La tarde la aprovechamos para ir al cine por menos de 1 euro y medio, viendo una coproducción Argentino peruana, con todos los tópicos del viaje de la Hayauasca y la zona alegal de Iquitos, la pelicula se llamaba "Planta Madre", y en ella actuaba nuestra amiga Cindy que protagonizo ls peli de "Evelyn"




Al día siguiente nos fuimos a la selva. Tras darle muchas vueltas a la cabeza y hacer nuestras cuentas, nos tocó hacer un poco el guiri para poder adentrarnos y conocerla un poco.

Decidimos hacer 2 días y unas noche, aunque cuando llegamos nos dimos cuenta que el resto de la gente optaba por una media de 3 noches. La salida por la selva la hicimos  acompañadxs por Augusto, nuestro súper guía de 62 años de edad, el cual nos mostraba las grandezas de la naturaleza y deleitaba con sus anécdotas, como cuando, supuestamente, le picó una víbora en un pie. En el poco tiempo que estuvimos, paseamos por la selva, tomamos agua de una liana, vimos el árbol del caucho, árboles con troncos enormemente grandes y alturas inimaginables. Vimos una familia de monos nocturnos, un oso perezoso, delfines jugueteando, nenúfares gigantes, aquí denominados “Victoria regia“, e incluso, en la nocturnidad un pequeño caimán. Nuestra impresión fue de cierta preparación y poco improvisación. Eso sí, los zancudos, mosquitos amazónicos, nos pusieron de vuelta y media, llegando incluso a traspasar las mallas. Las noches comenzaba la danza y folclores de palmas tratando de espantarlos y aplastarlos, siendo ésta una lucha perdida por nuestra parte.
Tras la despedida partimos en canoa hasta Nauta, ciudad desde donde cogimos nuestro siguiente y último barco hasta Yurimaguas.






sábado, 5 de septiembre de 2015

AMAZONAS II

La nueva etapa la realizamos a bordo del navío "La gran Loretana", partiendo de la Isla de Santa Rosa hacia la localidad de Iquitos. Pronto nos dimos cuenta de que llegaríamos a añorar los servicios de nuestro anterior transporte Brasileño, no solo por el estado del propio barco, si no también por la limpieza y comidas servidas a bordo.

La duración del viaje fue de tres días más, a los que hay que sumar otro día que permanecimos varados a la espera de su llegada. Y esta fue sin duda, la parte que menos nos gusto. Principalmente por la propia actitud y personalidad de los peruanos, de la que ya dimos cumplida cuenta en el barco brasileño, pero que se acrecentó llegados a sus tierras patrias. De esta manera ellos se mostraban más tímidos o menos amigables, lo que a pesar del idioma no nos permitió socializarnos en exceso; a lo que hay que añadir el empeño continuo por confundirnos con ingleses o norteamericanos, debido al color del pelo de Raquel. Y por otra parte la actitud de desprecio y poca consideración hacia los demás y todo lo que les rodea, siendo capaces de poner equipos de musica o móviles con su musica a todo volumen a cualquier hora de la noche o madrugada, armando jaleo, gritar, fumar, o tomar, sin importarles que a su lado, por ejemplo, durmieran niños pequeños o familias. Pero todavía mas terrible era que nadie le importara o se llegara a indignar, tomando las circunstancias como cosas propias de la vida y el viaje con los que hay que resignarse.

Por otro lado, esa falta de consideración o respeto hacia lo que les rodea, se traducía en el vertedero continuo de todo desperdicio desde la borda al rio, mostrando una de las imagenes mas lamentables y tristes del ser humano; este deporte era practicado por todo el mundo, e indistintamente por todas las edades, pensando en la grandeza del rio con la capacidad de ocultar y arrastrar cualquier mierda, pero no en un futuro donde se pueda acabar dicho recurso.

Esta imagen se produjo también en aguas brasileñas, pero a diferencia de los peruanos, los brasileños tan solo tiraban comida, con la intención supuesta de alimentar a los peces; y cuando eran otros desperdicios mayores se atribuían claramente a otras nacionalidades

A continuación quisiera incluir una alocución que realizo el capitan del barco a los pasajeros, y que hemos titulado:





AMAZONAS VERTEDERO DEL PERU:

Les habla el capitan de "La Gran Loretana" quisiera pedirles que me atendieran, vengo a dirigirles estas palabras por iniciativa de extranjero que me han solicitado que les indique que por favor no boten basura, ni desperdicios al rio, y que por favor hagan uso de los tachos que tienen a su disposición en el barco. Si ven que hace falta mas tachos, o es necesario cambiarlos, dirijanse sin reservas a la tripulación del barco exigiendo las medidas higiénicas oportunas.

Es un deber moral no ensuciar nuestro rio y tener conciencia de la riqueza de nuestro país, como compromiso con nuestro futuro y el futuro de nuestros hijos, legandoles bienes en plenas condiciones y sin esquilmar, donde puedan disfrutar de la naturaleza y riqueza natural tal y como nosotros la hemos conocido y disfrutado.

Todo desperdicio que tiramos al rio lo contamina y no termina por descomponerse hasta dentro de muchos años, así los plásticos y derivados del petroleo, pilas, papeles, y otros desperdicios contaminan el agua de una manera irreversible, de la que puede que no termine por arreglarse nunca.

Debemos tomar conciencia de la riqueza de nuestro pais y procurar cuidarla, no solo como imagen que damos al turismo, si no tambien para con nosotros, aprendiendo el concepto del medioambiente, de manera que conservemos plenamente nuestros recursos......

Muchas gracias por su atención y disculpen si alguno de ustedes se ha sentido ofendido por el discurso y el sentido didáctico, no es mi intención molestarles, si no exponer una necesidad.

Momentos después de esta interpelación comenzaba el lanzamiento de botellas, bolsas, pañales y un largo etcétera de desperdicios, sin consideración alguna hacia el rio, con la conciencia totalmente tranquila y sin evidencia alguna de que hubiera calado discurso alguno en sus mentes


A parte de este triste episodio, finalmente nuestro encanto consiguio romper el hielo y mantener conversaciones mas o menos largas con nuestros vecinos, realizandonos una composicion de lugar sobre la situación politica y social del pais, asi como de la zona de Loreto y sus preocupaciones.




En cuanto a las distintas paradas o incursiones que realizaba nuestro barco,  no solo para la bajada o subida de pasajeros, estas eran aprovechadas principalmente para la recogida de ganado, principalmente vacuno, y la compra de neveras enteras de pescado, para vender en el mercado central de Iquitos.

La parte final del trayecto por el Amazonas se desarrollo entre las localidades de Nauta y Yurimaguas, esta ultima, es la primera localidad comunicada por medio de carretera y que nos permitía cambiar de transporte en nuestro viaje hacia el interior del Peru, deseando el cambio de paisajes y de aires.

El viaje fue de lo mas tranquilo posible, puesto que no llegamos a ser mas de una decena de pasajeros, de manera que podíamos conocernos y comunicarnos sin prisa alguna. Charlando animosamente con la tripulación, capitan y otros compañeros de viaje que atribuían la timidez de los peruanos a la hora de comunicarse con los extranjeros, a la incultura y falta de educación. Aunque tristemente, nuestro sentimiento era que estas personas que alardeaban de educación, despreciaban a todo lo indígena o cholo (mezcla de indio y occidental) en aras de un progreso que destruye todo sin consideración alguna. 

viernes, 4 de septiembre de 2015

AMAZONAS

Acudimos a realizar el viaje en barco atraídos por la idea de una autentica aventura, de las que suenan con mayúsculas, algo insólita y poco frecuentada. Surcar el amazonas, uno de los ríos mas grandes del mundo, en sentido contrario a la corriente, y en dirección a las tierras de su origen.

Este enorme rio que se asemeja a un mar, profundo, ancho y caudaloso, con una fuerza que se presiente continua, con unas aguas turbias cuya fuerza arrastra continuamente arboles y naturaleza muerta.

Sin embargo, tal y como habíamos leído en numerosos foros e incluso en una de las etapas del viaje del Che en su "Diarios de motocicleta", la única aventura, era la lucha continua contra los insectos y la rutina diaria.

Aun así el periodo de días que estuvimos en el Amazonas, supuso un pequeño paréntesis que nos permitió disfrutar de la calma y la observación y de la que guardamos muy grato recuerdo.

Realizamos la travesía en 3 etapas bien diferenciadas:

MANAOS-TABATINGA / SANTA ROSA-IQUITOS / NAUTA-YURIMAGUAS

En La primera etapa partimos de la ciudad de Manaos hacia la triple frontera en Tabatinga, y fue sin duda, para nosotros el mejor viaje y el que más disfrutamos, no sólo por la inmensidad de su paisaje y sus amaneceres o puestas de sol, que también, si no principalmente por dotarnos de un tiempo para disfrutar, para relajar, aislándonos por completo del resto del mundo, en un pequeño microcosmos reducido, sin otra preocupación más que por conversar, relacionarnos, leer, escuchar música y las demás necesidades fisiológicas e higiénicas.

El barco que tomamos se llamaba "Ituperaba" y tras varias incidencias, partimos a las 12 del mediodía, a pesar de que con cierta ansiedad y por algunas recomendaciones que leímos en internet, estábamos a bordo de nuestro barco antes de las 9H de la mañana. La idea era llegar antes para conseguir colgar nuestras hamacas en el mejor sitio, pero todas nuestras prisas se truncaron cuando por ordenes del capitan no nos dejaron instalarnos en la parte superior, por lo que tuvimos que encontrar un hueco en la ya por entonces, petada zona intermedia.



Una vez el barco comenzó a surcar la corriente, conseguimos relajarnos, con lo que pudimos contemplar el paisaje y empezar a relacionarnos con el resto de nuestros compañeros de abordo; llegando al punto de casi perdernos la famosa imagen del "Encuentro de las aguas" donde se cruzan dos masas bien diferenciadas del río con colores marrón pardo y negro.

Momentos después disfrutamos de una de esas maganificas puestas de sol, que te dejan callado y sin palabra, con los ojos clavados en el infinito, procurando registrar esa imagen con todo detalle, para retenerla siempre en la memoria. Y donde el sol poco a poco se iba sumergiendo en el rio, incendiando el cielo con un color fuego anaranjado, para poco a poco desaparecer, dejando un momento de claro-oscuro antes del anochecer completo.

Este primer tramo lo hicimos en 6 días, demorando el doble de días que cuando se realiza en sentido favorable a la corriente del rio. A lo que hay que añadir las distintas paradas que realizábamos para dejar o recoger pasajeros y sobretodo la descarga de carga, principalmente pollos congelados y leche en polvo, alimentos básicos en la dieta brasileña, en las distintas poblaciones a ambos márgenes del río.

Debido a ello los ánimos de los pasajeros oscilaron de unos estados de alegría y euforia iniciales, propios de la novedad y la sensación de levar anclas, dejando atrás cargas innecesarias, o situaciones de desanimo e inanición y cierta apatía, deseando llegar lo antes posible al destino final.
Sin embargo, ese estado general, no consiguió hacer mella, tomando el viaje con la pausa y la paciencia necesaria, dejándonos llevar en todo momento. Lo que nos permitió congeniar y charlar con muchísima gente, conocer otras nacionalidades, y sobretodo poder preguntar abiertamente sobre aquellas cosas que desconocíamos o nos resultaban interesantes. De esta manera no solo coincidimos con los propios Brasileños, si no también con  Peruanos que acudían a su país atravesando la frontera, Colombianos, Cubanos e incluso tuvimos que acudir en auxilio de una pareja de franceses, que por desconocimiento del idioma , viajaban encerrados en su propia burbuja y que tenían a medio barco preocupado por su incomunicación.

Nuestras primeros contactos fueron con un grupo de Peruanos que viajando hacia su país nos comentaban todos los cambios en el paisaje, tradiciones, costumbres y comida que se irían produciendo, por supuesto siempre a mejor, y con ese deje a nostalgia que te produce abandonar el sitio que bien conoces y en el que has sido alimentado.

Posteriormente conocimos el drama migratorio de los Cubanos, en una de las tantas rutas para llegar al ansiado Miami, donde esperaban ser recibidos con los brazos abiertos, y sobretodo nuevas oportunidades y capacidad de elección.
También viajaban con nosotros Colombianos, vecinos de la localidad de Leticia, frontera que comparte tierra con Brasil.

Mientras tanto nuestos esfuerzos por comprender el Brasileiro-Portugues, eran cada vez menores, pero no por ello cejábamos en nuestro empeño de intentar relacionarnos, o al menos dedicando una buena sonrisa o hacer un pequeño aprecio, llegando al punto de convertirse Raquel, por unos días, en la extraña peluquera, que hacia unas raras trenzas a niñas y mayores a cambio de nada.

Los dias sucedieron largos y tranquilos, avanzando a un trote lento, acompasado al propio ritmo del motor del barco; mientras nos desperezábamos en nuestras hamacas, sonando a primera hora de la mañana el timbre anunciador del desayuno. Algunos de nuestros compañeros, sobretodo Brasileños, ya competían desde muy pronto por las duchas, haciendo honor a la consabida fama de su higiene. Tras ingerir nuestro desayuno, subíamos a la parte superior, `para disfrutar del despertar del sol y la fauna; para después regresar a nuestras hamacas y regodearnos en un pequeño sueño o un momento de tranquilidad para continuar con nuestras apreciadas lecturas.

Despues de unas horas, el animo volvía a resurgir, retomando nuevas posiciones en el barco e iniciando nuevas y animadas conversaciones, sobretodo sobre los usos y costumbres de nuestros lugares de origen. A la espera de un nuevo llamado para la comida, y en la tarde, la misma escena se volvía a suceder, hasta que se ocultaba el sol y poco a poco nos retirábamos a descansar. 

Solo a veces, la monotonía se rompía, sobretodo los últimos días del trayecto, con la aproximación del barco a pequeñas poblaciones, donde se iniciaba la descarga de material con paradas no inferiores a dos horas, lo que permitía pequeñas incursiones por la zona aprovechando para estirar los pies y pisar tierra firme.

El ultimo día del trayecto, el barco se aproximo a la localidad de Benjamín, donde, azuzados por la urgencia que tenían los cubanos por llegar a la frontera, y en solidaridad con ellos tomamos una lancha rápida que nos aproximo a Tabatinga, donde nos despedimos de nuestros compañeros deseándoles toda la suerte del mundo, mientras ellos huían como pobres diablos a lomos de unas moto-taxis hacia la frontera Colombiana. La imagen, aunque frívola, se asemejaba a uno de esos concursos de supervivencia tipo Pekin-express.


lunes, 24 de agosto de 2015

MANAUS

Parece que la ciudad nos ha atrapado en su trampa, hasta que podamos salir en barco hacia la triple frontera, allá en Tabatinga. Llegamos a Manaos de noche, provenientes de un vuelo desde Belem, de madrugada y con una hora menos que en el resto de Brasil. Y cogimos un taxi para llegar a nuestro alojamiento en un barrio de la ciudad, que habíamos alquilado por un día en airbnb; pensando que al día siguiente podríamos coger un barco con dirección Tabatinga.
Sin embargo los planes no han salido como imaginamos, y hemos permanecido en la ciudad, con un sentimiento de ahogo, provocado por el sofocante calor que se padece, ya que el rio lejos de refrescar o traer corrientes de aire, hace las veces de mar. 

La antigua rica ciudad de Manaos, es un símbolo en si mismo de decadencia, con escasos atractivos turísticos, salvo los relacionados con los tours y excursiones por el rio Amazonas. Y de lo que se aprovechan las empresas y tour operadores apostados junto al puerto, de manera que no es posible conocer de antemano las fechas y horarios de los barcos que operan en la zona, obligándote a veces a permanecer, o aceptar precios mayores de hoteles y transporte...

Alli visitamos algunos edificios simbólicos de la época de mayor esplendor,  como el teatro, el palacete provincial y el palacio del rio Negro...cuando la ciudad era centro de operaciones del comercio del caucho, la "borracha", y que permitió el rápido enriquecimiento de unos pocos, esquilmando los recursos de la selva y sus habitantes. Convirtiendo a los indios en esclavos y atrayendo a algunas pobres en búsqueda de oportunidades en harapientos desprovisto de su libertad. - Gracias a Dani por hacerme llegar la Novela de Vazquez Figueroa a tiempo de poder disfrutarla.-

Manaos es la ciudad que quiso ser pero se perdió, como en el libro de Jorge Amado, donde los coroneles peleaban por un progreso y unas modas venidas de Occidente a costa de la explotación de la mayoría de la población. Que dejó de ser y se abandonó en su implacable bochorno. Perdiendo los pocos atractivos turísticos que tenía. Atrapando al extranjero que llega en su obsoleta red y deseando huir hacia el primer destino posible.

Aprovechamos también para bañarnos en el río, en una zona sin peligro, evitando el temido candiru, así como las rayas y demás peces, en la Playa de Ponta Negra. Una playa de arenas blancas bañado por el Amazonas, con la extraña sensación de sumergirse en cálidas aguas negras, parecidas al petróleo y sin embargo dulces y traslúcidas. Desde alli es un buen sitio para apreciar la inmesidad de este rio que tanto nos cautiva, y que parece un mar, por la inmensidad de sus aguas. De manera que desde nuestra orilla no llegábamos a apreciar la otra, salvo por la tremenda obra de ingeniería que han trazado con el Ponte de ponta Negra.
Durante varios dias visitamos el puerto, sorteando el control de entrada, para informarnos de los distintos barcos que salían para Tabatinga, y poder negociar el paisaje; pero ocurrió que el primero que partía no lo hacia hasta 5 dias después, y no permitían negociar el coste del pasaje. Esto nos desmoralizo un poco, puesto que no podíamos planear alternativa alguna y tan solo podíamos esperar hasta que partiera el primero.

Durante un par de días visitamos otros lugares, que nos recomendó nuestra anfitriona, como el Bosque de la Ciencia y la localidad de Iranduba, pero de escaso atractivo, y que aplacaron en muy poco el sofoco y castigo de un sol de justicia.

Dos días antes conseguimos colarnos en el barco que antes salía hacia la frontera con Peru, y allí, después de una pequeña negociación conseguimos nuestros pasajes. Lo que nos activo en nuestra preparación del viaje y en las necesarias compras de hamacas, mantas y víveres.
Por fin empezaba tan deseada aventura, la de surcar un rio tan grande y con tanto atractivo, repleto de leyendas. Y que sintetiza el choque que produjo en los primeros descubridores al llegar a estas tierras, donde no podían asimilar la magnitud de los parajes que contemplaban.



miércoles, 5 de agosto de 2015



PRAIA DA PIPA

A las 18h cogemos nuestro onibus de Salvador a Pipa. El bus no tiene muy buena pinta en cuestión de espacio, se ve pequeño y poco cómodo, pero por suerte somos pocas las que viajamos y eso nos permite dormir en tres asientos cada. Esta vez el viaje es un poco más corto, 20 horitas de nada, y vamos más preparadas para el frío y posible aburrimiento.
En Joao Pessoa, somos tan solo tres las personas que continuamos el viaje, por lo que deciden montarnos en un coche para que nos lleve a nuestro destino. Esta vez no solo no llegamos con retraso, sino que incluso, llegamos una hora antes.
A través de booking, hemos hecho la reserva en un hostel muy baratito, el lugar está bien, aunque no deja de parecer un campamento de verano y punto de encuentro de jóvenes argentinxs.
Nada más llegar nos vamos a comer y de ahí a pegarnos unos buenos bañitos en la playa, que está buenísima! y a las 17h ver el atardecer desde la praia Do Amor, y es que parece como si el cielo ardiera...

Impresionadas nos quedamos cuando, al día siguiente después de desayunar y prepararnos unos bocatas, nos fuimos a la praia Dos Golfinhos, que como su propio nombre indica en portugués, delfines, estaba llena de ellos, por todas partes, al lado de la orilla, más alejados, saltando, jugando, danzando al son de las olas, sitiéndolos muy próximos a nosotras, tanto que parecía que los íbamos a tocar. Durante horas y horas estuvimos hipnotizadas, sin poder parar de mirarlos y fotografiarlos y sin terminar de creernos que realmente fuera cierto.

Por recomendación de Julieta, argentina que trabaja en el hostel, vamos a otra playa, donde las tartarugas marinas hacen el desove, estando marcados los nidos donde están los huevos por una asociación que se dedica a preservación de las mismas. El día está raruno, hace mucho viento y llueve bastante, parece que el sol está castigado sin salir por el momento. Tras pegarnos una pequeña siesta playera, y comenzar a llover de nuevo, decidimos marchar, pero resignandonos a dar el día por perdido, fuimos a Golfinhos por si mejoraba, pero no funcionó, así que muy a nuestro pesar, retornamos al hostel. Allí nos comentan que los meses de junio y julio son muy lluviosos, y que el 30 de julio dejará de llover, vaya, justo cuando nos vamos...Por las noches caen unas trombas de agua impresionantes que no nos permiten más que dar pequeños paseos, por este pueblo tan turístico y demodé llamado Pipa.

Nuestro último día, parece amanecer algo mejor, así que teníamos claro que el día estaba dedicado a los golfinhos, pero hoy parecen estar más vaguetes y no se dejan ver tanto como la vez anterior, aunque sí lo suficiente para disfrutarlos y llevarnos un gran sabor de boca, sin duda lo mejor de Pipa. Nos despedimos hasta la próxima y nos preparamos para nuestra nueva etapa de viaje en Brazil, el Amazonas!, pero antes tenemos por delante unas cuantas horitas de autobus y la duda de si llegaremos a tiempo para nuestro vuelo desde la ciudad de Belem a Manaos

lunes, 3 de agosto de 2015

MORRO DE SAO PAULO


Nuestro casero Casio, quiso compensar la aparición de un "pequeño" infortunio, acercándonos al puerto del que partíamos para la península de itaparica que comunica con Morro.

Al llegar nos instalamos en nuestro hostel, el cual habíamos conseguido rebajar con un truculento regateo por internet, lo que nos ha permitido disfrutar de uno de los mejores alojamientos hasta fecha. 

Morro es una localidad turística, con bonitas playas poco profundas, sin coche alguno, con la particularidad de que los taxistas son porteadores con carretillas, calles empedradas con grandes cuestas y llenas de restaurantes y tiendas enfocadas al turismo. Y conocida también por el ambiente de fiesta nocturno.

Visitamos las playas más alejadas conocidas como cuarta y quinta playa, donde disfrutamos de una variedad de paisajes, con árboles que llegaban hasta la misma playa, y formas para nosotros extrañas, grandes palmerales, zonas rocosas, aguas cobrizas y turquesas, etc... Y la posibilidad de realizar snorkle "mergulho" viendo peces de colores que se acercan a comer de tus manos.

También disfrutamos de la playa más céntrica, donde se practica el fútbol y una tirolina que va desde lo alto del faro de la localidad. 
En Gamboa tras un pequeño paseo juntó a la playa, nos dimos unos saludables baños de arcilla, que mejoraron nuestros cutis y los dejaron suaves. Hasta qué nos empezó a llover y tomamos un pequeño barco de vuelta a Morro.

Junto al puerto de entrada, hay un pequeño fuerte de defensa de la ciudad, lo que permite un relajante paseo, a la igual que la visita al mirador del faro, desde el cual se puede divisar Morro en su totalidad.

En uno de estos paseos nos encontramos con un chico de Barcelona, que están viajando solo por Brasil a lo que llamaba extreme, y que había practicado en otros tantos países viajando casi un año. Gastando lo mínimo, haciendo auto-stop, practicando el couchsurfing, o acampada libre, y alimentándose lo mínimo. Todo un personaje, un tanto inconsciente, y que en ciertos momentos no valoraba posibles riesgos que podría llegar a encontrarse. Como una suerte de Rimbaud, pero sin poesía. Así nos contó que se perdió por la selva amazónica de noche, buscando una localidad donde poder dormir, y su intención de visitar las favelas sin nada que pudiera evitarle asaltos. 
La idea resulta tentadora, pero esperamos que no encuentre problema alguno que le haga plantearse futuros viajes.